Saltar al contenido

Servicio · Madrid

Protección Espiritual en Madrid

Sentirse expuesto desgasta. La protección espiritual es un trabajo de resguardo para ti, tu hogar y tu entorno, adaptado a lo que muestre tu consulta.

Consultar por WhatsApp

Consulta inicial: 25 €

Importante: Precio de la consulta inicial. El trabajo, si decides seguir adelante, se presupuesta aparte según tu caso.

Cuando el problema no está en ti, está alrededor

Quien pide una protección espiritual casi nunca habla de sí mismo. Habla de lo que tiene alrededor. De alguien de la familia con quien las cosas nunca han estado bien y con quien va a seguir sentándose a la mesa cada domingo. De un trabajo en el que nota que se le mira de una manera que no sabe explicar. De una casa a la que acaba de mudarse y que todavía no siente suya. O de una etapa en la que le va bien y, precisamente por eso, se siente observado.

Es una situación distinta a la de quien arrastra algo del pasado. Aquí no hay una carga que soltar: hay algo alrededor que va a seguir estando ahí, que no se puede cambiar ni evitar, y frente a lo que uno prefiere no ir sin nada. Para eso es este trabajo.

Y conviene decirlo desde el principio, porque es lo primero que la gente calla: pedir una protección no es exagerar. Es lo que hace quien tiene claro dónde está y con qué se cruza cada día.

Resguardo, no muralla

Una protección espiritual es un trabajo de resguardo. Se prepara para una persona, para una casa o para las dos, con una intención muy concreta: que lo que viene de fuera —una envidia, una mala intención, un ambiente que pesa— te encuentre resguardado. No va contra nadie. No busca que a otro le vaya mal, ni que se aleje, ni que cambie. Para eso hay otros trabajos, y son otros.

Tampoco es una muralla. No te aísla, no te cierra a la gente ni te aparta de nada. Sigues yendo a la misma comida familiar, al mismo trabajo, a la misma casa. Lo que cambia es con qué vas.

Y hay que decir con la misma claridad lo que no es. No es un diagnóstico: no explica por qué te pasa lo que te pasa. No es una garantía, y desconfía de quien te la venda. Todo lo que se ofrece en esta web tiene carácter orientativo y se dirige a personas mayores de edad. No sustituye el consejo de un médico, de un psicólogo, de un abogado ni de nadie con titulación para dártelo.

Limpiar, proteger o alejar: tres trabajos que se confunden

Son los tres trabajos que más se confunden entre sí, y con razón: los tres tienen que ver con lo que te rodea. La diferencia está en el tiempo —si es algo que ya pasó o algo que va a seguir— y en si hay alguien concreto detrás.

Limpieza: lo que ya pesa

Va sobre lo acumulado. Una etapa que se quedó pegada, algo que se cerró mal y sigue ocupando sitio. Suelta lo que ya está; no se ocupa de lo que vendrá. Muchas veces es el primer trabajo, antes que cualquier otro.

Protección: lo que va a seguir ahí

Va sobre el entorno que no cambia. La familia que es la que es, el trabajo al que hay que volver el lunes, la casa que hay. No suelta nada: resguarda. Se puede pedir sola o después de una limpieza, cuando lo que se ha soltado tiene por dónde volver.

Alejamiento: alguien concreto

Va contra una interferencia con nombre y apellidos: una persona que se ha metido donde no debía y a la que hay que poner a distancia. Si en tu caso hay alguien así, ese es el trabajo, no este.

Si al leer esto has reconocido lo tuyo en otro de los tres, tiene su página: la de limpieza espiritual y la de alejamientos. Y si no lo tienes claro, para eso está la consulta: se mira el caso y se te dice cuál corresponde.

Para ti, para tu casa, o para los dos

Es la primera pregunta que hace casi todo el mundo, y la respuesta de Nazario es sencilla: para las dos cosas. Hay protecciones que van con la persona, vaya donde vaya. Hay protecciones que se hacen para una casa o para un despacho, porque lo que pesa está en el sitio y no en quien lo habita. Y hay casos que piden las dos.

Cuál corresponde no se decide por WhatsApp ni por lo que uno traiga pensado. Se decide en la consulta, cuando se ha escuchado el caso y se ha visto dónde está la exposición. Hay quien llega convencido de que es él, y resulta que es el sitio; y hay quien viene por la casa y sale con algo para sí mismo.

Lo que se prepara en cada caso, y si hay algo que te toque hacer para mantenerlo, te lo explica él en la consulta. No hay un procedimiento igual para todos, porque depende de la persona.

Nadie te va a decir que son imaginaciones tuyas

Mucha gente tarda meses en escribir, y no es por el precio. Es por la vergüenza de contarlo. Porque decir en voz alta «creo que me tienen envidia» o «en esa casa pasa algo» suena a cuento, y uno se imagina al otro lado a alguien que no se lo toma en serio. Así que se calla, y sigue igual.

Aquí no va a pasar eso. Nazario lleva treinta años escuchando a gente que llega con esa misma frase a medio decir, y su respuesta es la misma para todos: no se rechaza nada. No hay un motivo que le parezca poca cosa, ni un caso que le parezca demasiado enredado, ni una persona a la que le diga que son imaginaciones suyas. Cuentas lo tuyo, tal como lo sientes, y él te dice qué ve.

Y eso incluye a quien no tiene un problema concreto. Hay quien pide una protección porque empieza algo nuevo —un trabajo, una casa, una etapa— y prefiere empezarlo resguardado. No hace falta esperar a que pase algo. Es tan buen motivo como cualquier otro.

Primero la consulta, después el resguardo

Antes de cualquier protección hay una consulta. Cuesta 25 €, no te compromete a nada, y en ella Nazario hace una sola cosa: escucharte. Le cuentas qué notas a tu alrededor, desde cuándo y qué hay en ese entorno. Después entran las cartas, que sirven para ordenar lo que has contado, y al final te dice qué ve: si lo tuyo pide una protección, si conviene otra cosa antes, o si por ahora no hace falta nada.

Si se sigue adelante, la protección se prepara para tu caso, y sabes qué lleva y cuánto cuesta el trabajo completo antes de empezar. A partir de ahí sigues en contacto con él por WhatsApp: le cuentas cómo va la cosa y él te orienta. No se hace el trabajo y se cuelga.

Lo que promete es lo único que se puede prometer: «haremos el mejor trabajo». Es un compromiso de esfuerzo, y lo cumple. Lo que nadie honesto puede prometerte es cómo va a responder lo que tienes alrededor, ni ponerle fecha. Depende de la persona y de lo que quiere, y así se deja.

Nazario Tarotista con una carta en la mano ante una tirada en círculo, entre velas encendidas

Dudas frecuentes

Preguntas frecuentes sobre la protección espiritual

Las que hace quien no sabe si su motivo es suficiente. Las respuestas son las de Nazario.

¿La protección es para mí o para mi casa?

Para las dos cosas, en palabras de Nazario. Hay protecciones que van con la persona y protecciones que se hacen para una casa o un despacho, y hay casos que piden ambas. Dónde está la exposición en el tuyo se ve en la consulta, no antes.

¿Sirve contra las envidias?

Sí: es el motivo más frecuente por el que se pide. Lo que hace es resguardarte a ti; lo que no puede hacer es cambiar a quien te envidia ni garantizar nada, y desconfía de quien te lo garantice. Cómo va cada caso depende de la persona.

¿Hay que repetirla cada cierto tiempo?

Depende de la persona. Hay casos en los que sí conviene revisarla pasado un tiempo y otros en los que no hace falta volver a tocarla. Lo dice Nazario cuando lo ve, no un calendario, y no es una suscripción: si no la necesitas, te dirá que no la necesitas.

¿Puedo pedirla para alguien de mi familia?

Sí. Cuéntale de quién se trata y qué le está pasando, y se valora como cualquier otro caso. Lo que se prepare, y para quién, depende de la persona.

¿Quieres saber si lo tuyo pide una protección?

Cuéntale qué notas a tu alrededor y desde cuándo. Con eso te dice si es una protección, si conviene otra cosa antes, o si por ahora no hace falta nada.

+34 610 29 83 36 · Escríbele y te responde personalmente